La extinción del hombre se produjo por el consumo de carne

Carne

Una nueva teoría desarrollada por un equipo de investigadores internacional, y cuyos trabajos de investigación fueron publicados por la Universidad de Poitiers, pretende demostrar las diferencias en los regímenes alimenticios de los Homo Sapiens y de los hombres de Neandertal, y establecer una relación entre estas divergencias y la predominancia de la primera especie sobre la segunda, que terminó extinguiéndose.

Estos paleontólogos han estudiado de forma comparativa los dientes, y más específicamente el desgaste de las muelas fosilizadas del Homo Sapiens y de los Neandertales. El estudio se basa en una muestra compuesta de 52 dientes a los que se añaden otros 11 molares de los Neandertales. Estos datos se añaden a otros que ya fueron publicados y reutilizados en el marco de este estudio. La finalidad del trabajo de los investigadores es la de cubrir un amplio período que va del final del Pleistoceno, lo que permite ilustrar las variaciones del estado de los dientes en función de las variaciones climáticas características del periodo en cuestión.

A partir de estos elementos, los científicos han deducido el modo de alimentación y han establecido relaciones con las condiciones climáticas de la época. Los Neandertales presentaban un régimen alimenticio fuertemente carnívoro, probablemente determinado por su entorno inmediato, es decir estepas muy frías y más bien secas, donde los árboles frutales estaban ausentes y la vegetación mayoritariamente estaba compuesta de praderas de hierba adaptada a las condiciones de frío extremo. Con la segunda fase de la glaciación, los hombres de Neandertal modularon sus hábitos alimenticios en función de los recursos disponibles, reduciendo la cantidad de alimentos de origen vegetal en su alimentación.

El estudio revela que por el contrario, los Homo Sapiens siguieron manteniendo, a pesar de las variaciones climáticas, un régimen alimenticio más variado que incluía una parte no despreciable de verduras. El rigor del clima hacía que estos recursos fueran escasos y de difícil acceso, pero al parecer, los Homo Sapiens supieron adaptarse y desarrollar nuevos instrumentos que les permitieron poder seguir consumiendo esos alimentos de origen vegetal.

Esta es al menos la hipótesis mantenida dentro de este estudio a través de las diferencias constatadas al nivel del desgaste de los dientes entre las dos especies. El hecho de que los Homo Sapiens hayan conservado un régimen alimenticio más variado les habría dado una ventaja sobre los Neandertales. Los resultados del estudio también pueden ser considerados bajo otro punto de vista, nuestros ancestros demostraron ya en aquella época una capacidad de adaptación basada en un oportunismo, pero también en la creación de soluciones para combatir las dificultades del entorno.

Independientemente de las causas, el resultado está ahí. Antes del final del último periodo glacial, el hombre de Neanderthal había desaparecido, suplantado en todas partes, especialmente en Euroasia por su primo, del que nosotros descendemos, el Homo Sapiens.

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