La escasez de recursos de agua amenaza el crecimiento

Sequia

El agua y el cambio climático se citan habitualmente entre las crisis más graves que la humanidad tendrá que afrontar en los próximos decenios. En realidad, la relación entre estos dos elementos son tan estrechas que se trata de una sola, e incluso de un mismo desafío. En un informe publicado el pasado 3 de mayo, el Banco Mundial insiste sobre la innegable amenaza que constituye la escasez de recursos de agua provocada por el cambio climático, sobre el crecimiento económico y la estabilidad en el mundo. Hasta tal punto que ciertas regiones podrían acusar un retraimiento de su PIB del orden del 6%.

Bajo los efectos combinados del crecimiento demográfico, del aumento de sueldos y de la expansión de las ciudades, la demanda de agua va a conocer un aumento excepcional, mientras que el recurso de oro azul será cada vez más irregular e incierto. Según la Convención de Naciones Unidas para la lucha contra la desertificación, de aquí a 2025 1,8 mil millones de personas vivirán en países o en regiones donde la penuria de agua será absoluta, y los dos tercios de la población mundial podría vivir en condiciones de estrés hídrico.

Más del 50% de la demanda de agua para la agricultura

Comparados con los niveles de 2015, los volúmenes de agua disponibles en las ciudades, podrían caer en dos tercios de aquí a 2050, por razón de la escasez de recursos y de la competencia creciente entre los diferentes usos. En lo tres próximos decenios, la demanda de agua para la agricultura podría incrementarse en un 50%, y la del sector energético en un 85%, mientras que el aumento de las necesidades en las ciudades podría alcanzar hasta un 70%.

Estas tensiones hídricas tendrán poco impacto sobre el PIB mundial, y sobre el de las regiones que alimentan lo esencial del crecimiento mundial, a saber América del Norte, Europa Occidental. Se trata de las regiones más áridas las que pagarán el más alto tributo y podrían conocer largos periodos de descreimiento. En función de las políticas de agua que se establezcan, el crecimiento en Asia del Este oscilará en 2050, entre 3,32% y -7,05%. El de Asia Central entre 11,5% y -10,72 %. Mientras que el de Sahel podría acusar una reducción de su PIB entre el 0,82% y el 11,7%, y el de Medio Oriente entre el 6,02% y el 14%.

No cabe duda que las tensiones hídricas serán un factor mayor de desestabilización y de migraciones, dice el Banco Mundial, que llama a los países a tomar medidas inmediatas para controlar mejor los recursos de agua. Es ahora cuando hay que actuar, puesto que en caso contrario los flujos migratorios, de forma casi segura, se incrementarán.

Te puede interesar

Escribe un comentario