La destrucción en el mar del arsenal químico sirio inquieta Creta

Creta

Sfakia es un pequeño pueblo al borde del mar, en el sur de Creta. Sus habitantes, reputados en toda la Grecia para su carácter y su espíritu de resistencia, se movilizan desde hace meses contra la operación de destrucción de 560 toneladas de armas químicas sirias que debería comenzar en las próximas semanas a la altura de sus costas.

“Todo el pueblo, pero también toda Creta, está en contra”, afirma el alcalde, Pavlos Polakis. “Claro que hay que quitarle estas armas a Assad, pero que se destruyan en el mismo lugar o que los países productores tomen sus responsabilidades”.

El 14 de septiembre de 2013 en Ginebra, los estadounidenses y los rusos firmaron un plan de desmantelamiento del arsenal químico del régimen de Bachar Al-Assad, tres semanas después de que un ataque en el barrio de Ghouta, al este de Damasco, causara unos 1 500 muertos.

Desde entonces, la Organización para la prohibición de armas químicas (OIAC) ha establecido una operación de más de 50 millones de euros para hacerse con cerca de 1 300 toneladas de armas químicas, divididas según su peligrosidad en dos categorías. La primera se refiere a las armas más peligrosas como el gas mostaza o sarín, o los elementos que permiten producirlos. Ningún país ha querido querido proceder a la destrucción en su territorio, por eso la neutralización se efectuará en el mar.

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