La desalación, receta milagro contra el estrés hídrico en Israel

desaladora

Bienvenido a Sorek, la mayor fábrica mundial de desalación por ósmosis inversa, técnica considerada hoy en día como la más conseguida. Este complejo proporciona el 20 por ciento de agua corriente de Israel, ofreciendo literalmente agua de mar para que pueden beber los 1,5 millones de personas.

Desde la bonita Playa de Palmachim, en la costa israelí, es difícil imaginar lo que se trama debajo del suelo. Sin embargo, cada día, 624 000 metros cúbicos de agua de mar son aspirados por dos enormes tubos subterráneos, y encaminados sobre dos kilómetros al interior de las tierras para ser transformados en agua potable.

La instalación de esta desaladora se ha convertido en un lugar de peregrinación para los especialistas de todo el mundo. Con un ruido ensordecedor, el agua es proyectada a través de membranas porosas que la depuran de esos cristales de sal. La salmuera se tira al mar mientras que el agua filtrada es cargada con minerales. Al final, está perfectamente limpia para el consumo, con todo lo que necesita de alcalinidad, y de dureza.

La desalación es una de las recetas que ha permitido a Israel superar el estrés hídrico al que parecía condenado por su clima semidesértico. Bajo el impulso del Gobierno, cuatro fábricas han sido abiertas durante los últimos 10 años. Una quinta será puesta en servicio de aquí a finales de 2015. Juntas procesan 70 por ciento del agua consumida por los hogares israelíes.

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