La Cumbre Climática de París 2015 o lo que es la última llamada de socorro del planeta

COP21

Hay fechas importantes en la cronología de la evolución como especie en la que se debe de ser consciente de la importancia real de lo que pueden implicar ciertas decisiones. Un devenir que nos puede abocar a la destrucción del entorno por el que somos personas y en el que miles de especies comparten ese oxígeno y planeta Tierra en el que buscamos que nuestros hijos tengan el mismo porvenir que nosotros.

La Cumbre Climática de París, o llamada como COP21, es la última llamada de socorro para que intentemos evitar entre todos al desastre que nos vemos dirigidos si no se cambia de rumbo de 180 grados el uso de los combustibles fósiles para la producción energética. No tenemos que irnos muy lejos para poder comprobar los efectos del uso de este tipo de energías “sucias” en las que Madrid, capital de España, se encuentra desde hace semanas sumida en una contaminación excesiva.

Y tampoco tenemos que irnos muy allá en el tiempo para ver los problemas que acontecen por el uso de los combustibles fósiles para poder evidenciar ante el grave que nos encontramos. Este mismo mes de noviembre hemos podido conocer a Nueva Delhi como la ciudad más contaminada del mundo, y en la que, al ritmo en el que se encuentra, 32.000 serán los habitantes que encontrarán la muerte debido al cáncer, enfermedades cardíacas y respiratorias; o, como China sigue quemando más carbón del que debe con una nueva alerta máxima en Pekín que supera en 20 las recomendaciones de la OMS; o como el cambio climático dirige a muchas regiones del planeta a una pobreza extrema como pasa en Indonesia, donde las poblaciones desfavorecidas corren un riesgo del 30% más alto al ser afectadas por inundaciones severas.

Beijing

No podemos olvidarnos de un año 2015 donde se han batido todos los récords del clima, el fenómeno de El Niño casi mutándose y como las ciudades deben de cambiar completamente para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Todo esto es nada más que es la punta del iceberg y que desde aquí recogemos diariamente para indicar los graves problemas a los que nos atenemos. Por suerte tenemos una ola que viene tomando fuerza y que debería de convertirse en el gran Tsunami del cambio. Buenos ejemplos hemos llevado a estas líneas en solamente este mes que está a punto de terminar, como sucede en la isla de El Hierro donde las renovables muestran todo su poder; o como estas energías limpias han creado la mitad de las nuevas plantas de energía en 2014; o como salirse de la dependencia de los combustibles fósiles procuraría la creación de millones de empleos.

El Hierro

Una Alemania que llegará al 33% de electricidad proveniente de las renovables para este año, o como Escocia tendrá el mayor parque eólico flotante del mundo, son buenos signos como fuerzas que se contraponen a esas negativas que resaltan lo mal que lo estamos haciendo en general.

Por esto mismo, COP21 debe de ser el Tsunami del cambio que se lleve por delante todo ese desastre que hemos originado al planeta y en el que cada país debe tomar parte de su responsabilidad y actuar ante ello de manera firme según sea lo que se acuerde. No hay momento para excusas, solamente para acción y actos y devolver aquello robado a La Tierra desde la Revolución Industrial.

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