La contaminación lumínica

 Ciudad de noche

Se habla de contaminación lumínica o de fotopolución cuando la iluminación artificial es tan abundante y omnipresente que agrede la oscuridad normal y deseable de la noche.

Es así que cuando cae la noche, son muchas las fuentes de luz artificial (iluminación urbana, carteles publicitarios, vitrinas de tiendas, oficinas encendidas permanentemente…) que toman el relevo del sol en los centros urbanos y también en zonas rurales.

La contaminación lumínica es una forma de contaminación de la que no se habla mucho porque a priori es poco nefasta para la salud, comparada con la contaminación más clásica: residuos, smog urbano, aguas sucias… Sin embargo, la contaminación lumínica tiene consecuencias en los seres vivos, y hay formas de reducir su incidencia.

Desde 1830, los responsables de la iluminación de París encendían una de cada dos farolas de la ciudad cuando había un claro de luna: una operación relacionada a la preocupación por ahorrar, más que al hecho de la contaminación lumínica, que entonces todavía no era significativa.

Más recientemente, se trata de la asociación americana “Dark Sky” quien desde 1988 dio a conocer este fenómeno que se ha ido amplificando hasta convertirse en un problema real, y que es visible por todo el mundo. Y es que, los puntos luminosos no dejan de multiplicarse por todas partes en el planeta.

Más información – Razones para usar las bombillas de bajo consumo 

Te puede interesar

Escribe un comentario