La contaminación en la ciudad de Méjico por culpa de los coches

Méjico

Cada fin de semana desde el 1 de julio, cientos de conductores descontentos bloquean las calles de la capital. En cabeza van los taxis, pero también los comerciantes que transportan sus productos hacia los mercados del fin de semana.

Sus viejos vehículos se ven afectados por endurecimiento del programa “Hoy no circula”, instaurado desde 1989 por la izquierda en la capital. En otros tiempos, los coches y camiones contaminantes tenían prohibida la circulación un día a la semana. Pero desde el 1 de julio, el sábado se añade a esta prohibición para los vehículos con más de quince años de antigüedad, bajo amenaza de multa de unos 170 euros.

En cuanto a los coches y camiones de nueve a quince años, están proscritos un día por semana y dos sábados al mes. Los vehículos procedentes de otros Estados de Méjico no pueden circular más tampoco los sábados. La medida concierne a 560 000 vehículos, frente a los 272 000 anteriores.

Lo que está en juego es importante: cada día, cinco millones de coches bloquean las calles de la ciudad, provocando atascos monumentales. La capital cuenta con cerca de nueve millones de habitantes, a los que se añaden más de quince millones de personas que viven en los barrios periféricos.

La urbanización anárquica de esta ciudad que se extiende sobre cinco Estados vecinos, ha hecho que la temperatura suba de 4ºC en un siglo. Además de las emisiones de gas, los 22 millones de desplazamientos motorizados cotidianos producen una espesa nube de contaminación. Las concentraciones en el aire de estas partículas finas en suspensión, así como la actividad industrial, son superiores a los techos fijados por la OMS.

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