La contaminación del aire agrava las alergias al polen

Contaminacion

Rinitis, asma, rinoconjuntivitis: las alergias al polen se han multiplicado por tres en estos últimos veinticinco años. La mayoría de los estudios epidemiológicos comportan un margen de sobreestimación, puesto que se basan esencialmente en cuestionarios.

Sin embargo, según unos estudios más fundamentados, más del 10% de la población se vería afectada por las alergias al polen. Las alergias al polen afectan más a los adultos que a los niños: 7% de 6 a 7 años, 18% a 20% para edades comprendidas entre 9 y 14 años son alérgicos al polen, frente a más del 30% en adultos.

Estas manifestaciones alérgicas se agravan con la contaminación del aire. Los contaminantes atmosféricos tienden en efecto a acentuar la irritación de las mucosas nasales u oculares y a bajar el umbral de la reactividad alérgica. El ozono, por ejemplo, altera las mucosas respiratorias y aumenta su permeabilidad. Lo que engendra una reacción alérgica a las concentraciones de polen más débiles.

Los contaminantes atmosféricos pueden actuar también sobre los granos de polen y multiplicar su potencial alergénico. Unos estudios han detectado la presencia de trazas de polen sobre partículas emitidas por vehículos.

Entrando en contacto con un contaminante químico, la pared del grano de polen se deforma y termina por romperse, liberando pequeños fragmentos de polen llamados alérgenos, que se diseminan por el aire. Los alérgenos tiene un tamaño que les permite penetrar en el sistema respiratorio con mayor profundidad que los granos de polen.

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