La contaminación de París tan perjudicial como el humo del tabaco

Paris

El 13 de diciembre de 2013, las calles de París estaban tan contaminadas como una habitación de 20 metros cuadrados con ocho fumadores. La capital estaba pasando por un episodio de contaminación extremadamente densa, debido al tráfico rodado, la calefacción y las actividades industriales. A las 18 horas, el cielo presentaba 6 millones de partículas finas por litro de aire, 30 veces más de lo normal. El ambiente para un parisino era similar al del tabaquismo pasivo.

Estos datos no publicados, se hicieron públicos el lunes 24 de noviembre, y se consiguieron gracias al balón de París, instalado en el parque André Citroën, en el distrito 15, capaz de medir continuamente las nanopartículas presentes en el aire. Estas partículas ultrafinas, cuyo diámetro es inferior a 0,1 micrómetros, son extremadamente perjudiciales para la salud humana, porque penetran profundamente en los pulmones, entran al flujo sanguíneo y pueden llegar a los vasos del corazón.

Fina o ultrafinas, estas partículas se clasifican desde 2012 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), como cancerígenas (pulmón, vejiga). Estas pueden provocar enfermedades cardiovasculares y asma. También tienen un impacto sobre los nacimientos y exponen a las mujeres embarazadas a un mayor riesgo de dar a luz niños con bajo peso. La OMS estima que más de 2 millones de personas en todo el mundo mueren cada año debido a la inhalación de partículas finas en el aire, debido a la contaminación atmosférica mundial.

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