La carne de vacuno, una fuente de proteínas que le cuesta caro al medioambiente

 

Carne

La producción de carne de vacuno induce un coste medioambiental más alto que el de la carne de ave, de cerdo o de cualquier otro tipo de proteínas animales. Esto es lo que demuestra un estudio publicado este mes de julio en los Estados Unidos, en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS).

Para criar a una res, un agricultor necesita una superficie 28 veces más extensa que la requerida para producir huevos o carne de ave. Y le hace falta once veces más agua que con otros animales de ganadería, con el fin de regar los campos donde crece la hierba y el grano del que se alimentan los bovinos.

Las vacas emiten además importantes cantidades de metano, un gas de efecto invernadero mucho más importante que el dióxido de carbono. Su sistema digestivo les hace producir cinco veces más gas que a los otros animales destinados al consumo humano. Al ser animales más grandes, las vacas deben ser nutridas durante más tiempo para alcanzar su peso ideal. El azote emitido por el estiércol es una fuente mayor de contaminación de los cursos de agua, que conlleva la formación de “zonas muertas”, completamente desprovistas de oxígeno.

En total, la ganadería bovina contribuye en un 20% a las emisiones de gas de efecto invernadero. La vaca es claramente el animal menos económico en recursos entre las cinco categorías de animales. Lo ideal sería reemplazar el ganado vacuno por otras fuentes de proteínas animales.

 

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