La biomasa, una fuente de calor verde

Biomasa

El descubrimiento del fuego coincide con los primeros usos de la biomasa. Medio millón de años más tarde, la biomasa sigue siendo la primera energía renovable en muchos países de Europa por delante de la hidráulica, la eólica y la energía solar. Fácilmente almacenable, podría constituir, en un futuro, la principal alternativa a las energías fósiles y a la energía nuclear.

Los recursos en biomasa, inmensos y variados, interesan a múltiples filiales, explotadores, industriales, sector servicio. Su valor condiciona el futuro energético. El movimiento está en marcha desde hace algunos años y el calor de la biomasa presenta resultados positivos. Los avances más destacados se refieren a la calefacción comunitaria. Concretamente a través de redes de calor, que se benefician de un apoyo importante.

La biomasa sólida

La biomasa sólida constituye lo que llamamos la madera-energía. Compuesta principalmente de recursos leñosos de origen forestal y agrícola, engloba los subproductos de la industria de la madera y del reciclaje de embalajes no tratados.

La biomasa forestal

La biomasa forestal proporciona la materia para la composición de combustibles sólidos de nueva generación. También procede de la plantación de especies de árboles de crecimiento rápido, que permiten cosechas de rotación corta.

La biomasa agrícola

La biomasa agrícola se divide entre los subproductos de la explotación tradicional de cereales, oleaginosa, y el cultivo de plantas con una finalidad energética. La biomasa agrícola no representa actualmente más que una pequeña parte de la madera-energía. Pero es un sector con futuro.

La biomasa fermentable

La biomasa fermentable agrupa las materias y líquidos de la descomposición: residuos urbanos, barros de depuración, estiércol, etc. También incluye la biomasa marina. China y Estados Unidos están en cabeza de una investigación que se centra en la fabricación de biocarburante a partir de microalgas.

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