La agroecología frente a la agricultura bio

 Agroecología

La agricultura moderna ha contribuido a mejorar la producción agrícola en todo el mundo. Pero con una serie de consecuencias nefastas, por supuesto. La agricultura bio, es más respetuosa con el entorno y con la salud del consumidor: sus técnicas preservan la calidad de los suelos, la biodiversidad, el aire y la calidad del agua.

Se trata de un gran paso, pero los defensores de la agroecología más allá: defienden una agricultura en total armonía con la naturaleza, para un desarrollo agrícola duradero.

La agricultura convencional, tal y como la concebimos hoy en día, es responsable de muchos males: como el desperdicio de recursos tales como el agua, la contaminación de los suelos, el uso de pesticidas que amenazan la biodiversidad, etc. En respuesta a esto, la agricultura bio se decanta por cierto respeto por el entorno, concretamente desechando cualquier tipo de producto fitosanitario procedente de la petroquímica.

Sin embargo, parece ser que la agricultura bio tiene sus límites, y que se acerca en ciertos aspectos a la agricultura convencional: mucha mecanización, y poco interés por la biodiversidad, cultivos extensivos…

La agroecología es más respetuosa, no sólo con el entorno, sino que instaura una simbiosis real con el medioambiente. Agricultores y tierra viven en una misma sintonía. No sólo la agricultura ecológica preserva el entorno, sino que va más allá, puesto que hace que el suelo sea más productivo en el tiempo, inscribiéndose así en un ciclo más virtuoso.

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