Inquietudes y controversias con relación a los nuevos OGM

OGM

Nuevo signo de inquietud suscitado por los nuevos OGM, por esta razón tuvo lugar en París el pasado 6 de abril una manifestación en el lugar donde tenían que reunirse en asamblea plenaria los miembros del Alto Consejo de Biotecnología. La reunión tuvo que ser finalmente anulada puesto que se produjo la protesta.

A la iniciativa del movimiento, ocho asociaciones tuvieron que suspender desde febrero sus trabajos con el Alto Consejo de Biotecnología sobre las nuevas técnicas de modificación genética. Estas organizaciones protestan contra la falsificación de la demostración científica oficial, y los OGM escondidas.

¿Qué son las nuevas OGM?

Los OGM clásicos se obtienen por transgénesis, un gen procedente de otro organismo e introducido en el genoma de una planta para conferirle una propiedad particular. Por ejemplo, el poder de secretar un insecticida que proteja la planta de los insectos como una resistencia a los herbicidas, que le permita sobrevivir a otra serie de productos químicos que protegen las plantas de las malas hierbas.

Los nuevos OGM, fruto de nuevas técnicas de modificación del genoma más precisas, proceden generalmente de una mutagénesis dirigida. Estas mutaciones son provocadas en el genoma de una planta. Entre todos los mutantes obtenidos, se seleccionan aquellos que poseen las propiedades buscadas, como un mejor rendimiento, resistencia a los parásitos, tolerancia a la sequía, etcétera.

Se trata de organismos genéticamente modificados, según la definición de la directiva europea que precisa que son OGM los organismos, a excepción de los seres humanos, cuyo material genético ha sido modificado de una manera que no se efectúa de forma natural por multiplicación y por recombinación natural.

En cualquier caso, según los promotores, en la medida en la que aceleran un proceso de mutación que se produciría igualmente en la naturaleza, no existen diferencias, puesto que al final se confundirán los mutantes naturales con los artificiales.

¿Cómo se regulan los OGM?

Los OGM clásicos son regulados a nivel europeo. Los alimentos que contienen más de 0,9% de OGM están etiquetados obligatoriamente como tales. En cuanto a las semillas genéticamente modificadas, una directiva de la Unión Europea facilita desde 2015 su autorización por parte de Bruselas, previendo que estos Estados miembros pueden intervenir su cultivo en su territorio, y esto a pesar de la autorización de la Comisión Europea y de la Autoridad Europea de Seguridad de los alimentos.

Varios países han aprovechado para imponer tales interdicciones como Francia, Alemania, Bulgaria, Letonia, Grecia, Croacia, Austria, Hungría, Polonia, Países Bajos, Italia y Dinamarca.

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