Naciones Unidas llama por el fin de la industrialización de la agricultura

Fin industrialización agricultura

Un coro creciente desde distintas agencias de las Naciones Unidas se ha formado en torno a la seguridad por la comida, pobreza, desigualdad de género y cambio climático, los cuales pueden ser solucionados con una transformación radical de la agricultura y del sistema alimenticio.

El récord de temperaturas registradas en ambos hemisferios del planeta este verano pasado ha puesto al mundo en alerta y con el problema de la supervivencia bajo el cambio climático. El elemento más urgente dentro de esta agenda es como producir comida sin tener que enviar más gases invernadero a la atmósfera. Es conocido que la industria de la agricultura y el sistema alimentario global es uno de los mayores contribuyentes a las emisiones de gases invernadero. Un 50% de estas emisiones se producen debido a factores secundarios como el uso y deforestación de tierras, el transporte, procesado, almacenamiento y consumo de alimentos.

La solución sería una transformación radical de la agricultura y el sistema alimentario que a la vez eliminaría la pobreza, desigualdad de género, malnutrición y problemas de salud. 63 han sido los autores que han encontrado que la suma de un conglomerado mundial de granjas ecológicas, biodiversidad y un sistema alimenticio localizado que promueva la producción local y regional sería la respuesta rápida a todos estos graves problemas.

La razón detrás de pequeñas granjas para la solución es debido a los 1600 millones de hectáreas de tierras de cultivo, 800 millones de ellas son cultivadas por granjas de pequeño tamaño y que son trabajadas por el 99% de los 2600 millones de granjeros. Todos juntos producen el 70% de todos los alimentos consumidos y el 70% de todos esos granjeros son mujeres. Se ha datado como las granjas pequeñas son de 2 a 10 veces tan productivas como las industriales de mayor tamaño, y son a la vez, más rentables.

Aparte de que, las granjas ecológicas de pequeño tamaño impulsan la biodiversidad natural, reduce las emisiones de gases invernadero, y la mayoría, mejora la retención de agua y la resiliencia a climas extremos como son sequías e inundaciones.

Lo que viene a decir este grupo de agencias de las Naciones Unidas es que la agro-ecología es la solución a la crisis de los sistemas alimenticios y el cambio climático. Olivier de Schutter cita un estudio publicado en 2006 sobre 286 proyectos de agricultura sostenible en 57 países en vías de desarrollo cubriendo 37 millones de hectáreas, donde se encontró que la productividad de los cultivos en las 12.6 millones de granjas se incrementó en un 79 por ciento.

 

 

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