La Tierra encara la sexta ‘gran extinción’ con un 41% de los anfibios en camino a la desaparición

Bonobos

Un análisis de la prestigiosa revista Nature alarma sobre como los efectos de la actividad humana, desde lo que es la agricultura a la sobrepesca, está forzando a un vasto número de especies a desaparecer de la faz de este planeta.

Nature no se ha quedado parca en palabras para expresar el horripilante escenario que está provocando la mano del hombre sobre los mamíferos, reptiles, anfibios y otras formas de vida. El 41% de todos los anfibios del planeta están en vías de extinción mientras que el 26% de las especies de mamíferos y el 13% de aves siguen el mismo camino.

Ya son muchas las especies que están en un punto crítico para su extinción o muy cerca, incluyendo al elefante de Sumatra, el leopardo de Amur y el gorila de montaña. Aparte de que se encuentran en peligro de desaparición de la fauna salvaje los bonobos, el atún rojo y las tortugas bobas. En cada uno de estos casos, el dedo acusador se cierne sobre las actividades humanas.

La continua propagación de la agricultura está destruyendo millones de hectáreas de hábitats silvestres cada año, dejando a los animales sin sus casas, mientras la introducción de especies invasivas, de vez en cuando gracias a los humanos, está eliminando poblaciones nativas de especies autóctonas. Al mismo tiempo se halla a la polución y a la sobrepesca los causantes de la destrucción de los ecosistemas marinos.

La destrucción del hábitat, polución y la sobrepesca mata criaturas salvajes y plantas, o las deja en un estado muy lamentable“, dice Derek Tittensor, un ecologista marino del World Conservation Monitoring Centre en Cambridge. “El problema es lo que sucederá en las próximas décadas, ya que el incremento del cambio climático será más pronunciado y podría matar a esos supervivientes“.

En definitiva, los datos indican que el mundo se está dirigiendo a una inexorable extinción en masa, la cual podría comprender a una pérdida del 75% de las especies o incluso más. Esto podría sueceder en menos de cien años o un milenio, dependiendo del ratio de extinción.

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