El fenómeno de El Niño, resultado del calentamiento climático

Pozo agua

Abril de 2016 ha sido el mes más cálido jamás registrado, dice la Agencia Americana Oceánica y Atmosférica. Se trata del mes número 12 consecutivo de récord en cuanto a calor se refiere. Según los científicos hay dos fenómenos en activo, el calentamiento climático antrópico y el fenómeno climático natural de El Niño. Los científicos también señalan la probable aparición de un fenómeno inverso en los próximos meses, La Niña.

Dos factores explican este calor sin precedentes. El calentamiento climático y el fenómeno climático natural de El Niño. Por un lado, un factor antrópico, relacionado con las actividades humanas, que va asociado a un lento aumento de las temperaturas medias de la tierra desde hace más de un siglo. Por otro lado, un fenómeno natural particularmente intenso este año.

El Niño se desarrolla ciertos años en el Océano Pacífico por razón de interacciones entre el océano y la atmósfera. Normalmente, los alisios, vientos intertropicales, mantienen las aguas más calientes en el oeste del Pacífico, y favorecen las subidas de aguas frías hacia el este, a lo largo de las costas de Perú. Cuando el fenómeno de El Niño se manifiesta, estos vientos se reducen, o se invierten.

Por consiguiente, el Océano Pacífico ecuatorial sube de temperatura y desprende calor a la atmósfera, lo que calienta la temperatura mundial media. Este modo natural de variabilidad del clima existe desde hace mucho tiempo. Pero no es el único factor que regula el termómetro global. Existen otros fenómenos, más sutiles, a través de un tiempo mucho más largo, como en el Océano Atlántico.

El Niño y el calentamiento climático

Hasta hace tres o cuatro años no teníamos respuestas claras con relación a esta cuestión. Hoy en día, sabemos que los episodios extremos de El Niño se van a convertir en fenómenos cada vez más frecuentes en el contexto del calentamiento climático. Aproximadamente cada 15 años este fenómeno se repite. Pero estudios recientes indican que en la hipótesis en la que el calentamiento continuara a la velocidad actual, la frecuencia de estos acontecimientos podría multiplicarse por dos de aquí a 2100. Por lo tanto, habría que hacer frente a El Niño mucho más violento, cada siete u ocho años.

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