Fabricación de cemento y calentamiento climático

 Cemento

La producción de cemento está asociada a una industria pesada y compleja, que consiste en transformar la caliza y la arcilla en hornos muy potentes. El calor que se origina desprende importantes cantidades de dióxido de carbono.

El transporte y la extracción de estas materias primas son también una fuente de emisiones de CO2 en la atmósfera. Este gas es responsable por sí mismo del 75% del efecto invernadero que participa en el calentamiento climático. En el mundo, se estima que cerca de mil millones de toneladas de CO2 son emitidas por la industria del cemento.

El cemento se produce a partir de la caliza y la arcilla extraídas de las canteras. Estas dos rocas se rompen y se mezclan: 80% de caliza y 20% de arcilla aproximadamente. La mezcla se calienta en un horno a 1450ºC para obtener el “clinker”. Una vez molido, el clinker se convierte en cemento.

Para obtener esta temperatura, es necesario que las llama alcancen 2.000ºC. Sin embargo, una combustión de tal magnitud sólo es posible gracias a carburantes fósiles (gasolina, queroseno o diesel), que generan dióxido de carbono en la atmósfera. El procedimiento contribuye a provocar el efecto invernadero, y por lo tanto al calentamiento climático.

Más información – Nuevo acuerdo para combatir el cambio climático 

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