Es posible vivir sin nucleares, destaca Siemens en al aniversario de Fukushima

 

Mix energético

Siemens ha hecho público estos días un informe que ha titulado “Un año después de Fukushima. El camino de Alemania hacia una nueva política energética”. Lo primero que se menciona en dicho informe es la importancia de la transición hacia esa nueva política, algo que se define como “el proyecto del siglo para los alemanes”.

 

La multinacional alemana mira con especial interés lo que se cuece en su país de origen, donde el gobierno de Angela Merkel, que ha decretado el apagón nuclear para 2022, se ha comprometido también a reducir en un 80% los gases de efecto invernadero para 2050. El mismo porcentaje que esperan tener ese año las energías renovables. Y todo ello, con una reducción del consumo de energía primaria del 50%. Siempre en comparación con los datos de 1990. Todo ello implica pensar en sustituir con rapidez los 20 GW nucleares actuales. Lo que supondrá, entre otras cosas, una inversión anual de 20.000 millones de euros al año. Retos, por tanto, y oportunidades.

En Alemania, de hecho, ya están cambiado las cosas. La participación nuclear en 2011 ya ha pasado del 22 al 18%. Mientras las renovables, que llegaron al 16% en 2010 consiguieron aportar el año pasado el 20%. La potencia fotovoltaica instalada ha pasado de 17,3 a 25,8 GW en un año. Y su aportación creció un punto, hasta el 3% en 2011. Pero también aumentó la participación de las plantas de lignito (el carbón de peor calidad), desde un 23 a un 25%.

 

Siemens parece apostar en esta época por un mix entre ciclos combinados de gas y renovables. “En función de la ruta elegida el precio de la electricidad puede incrementarse de uno a cuatro centavos de dólar por kilovatio hora. El camino intermedio sería un escenario que mezcle una ampliación masiva de renovables y de redes con centrales de gas y su capacidad de almacenamiento”, apunta el citado informe. Que también cita las posibilidades de almacenamiento y posterior uso del CO2 emitido, además del ahorro energético y la apuesta decidida por las redes inteligentes.

 

Fuente: Siemens

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