Es imposible limpiar los océanos de microplásticos que forman los continentes de residuos

Plasticos

Los continentes de residuos son objeto de mayor atención por la mayoría de los científicos. Tras dos años de investigaciones en el Atlántico Norte, investigadores franceses implicados en la expedicióncontinente “nos dicen algo más sobre las características y los componentes de estos monstruos de residuos. El marco no es ni feliz ni optimista.

El séptimo continente de residuos es una sopa de plástico compuesta de varios millones de microrresiduos de plástico situados en el Océano Atlántico Norte. Estos residuos no miden más de 0,5 centímetros y son llamados microplásticos. Son el resultado de la fragmentación de residuos mayores, bajo el efecto de la radiación solar y de la abrasión por parte de las olas.

Un estudio reciente estima que son miles y miles los millones de partículas que flotan en los océanos del planeta. Estas proceden en un 80% de residuos producidos en la tierra. De esta forma, de los 300 millones de toneladas de plástico producidas en todo el mundo cada año, 8 millones de toneladas acaban en las zonas subtropicales. Por desgracia, esto debería empeorar, puesto que estos mismos estudios prevén que en 2025 esta cifra será multiplicada por 10, es decir 80 millones de toneladas de plástico vertidas cada año en los océanos.

Los investigadores de la expedición continente se preguntan en qué medida este proceso de fragmentación continuaría, porque la fragmentación de los microplásticos conduce a partículas microscópicas que son extremadamente difíciles de recoger, de identificarlas y contabilizarlas. Por esta razón, han sometido algunas muestras de microplásticos recogidas en el Atlántico Norte a una radiación solar artificial. El resultado no se ha hecho esperar, rápidamente han observado una fragmentación de las partículas micrométricas en partículas nanométricas. Al final, las micropartículas de plástico encontradas en el séptimo continente se degradarían en nanopartículas 30 mil veces más pequeñas que el grosor de un cabello.

Partiendo del postulado que una partícula de plástico de unos pocos milímetros se fragmenta en nanopartículas, una sola partícula milimétrica puede formar miles de nanopartículas. De esta forma, la superficie total de esta partícula se multiplica por varias decenas de miles.

Sabiendo que el reparto de residuos plásticos en el océano es evaluado a varios millones de kilómetros cuadrados, y considerando la escala nanométrica, esta superficie específica sube a varios miles de kilómetros cuadrados, recuperando así en equivalencia, más de la totalidad de la superficie del océano. Una etapa en el devenir de los plásticos en el mar se ha franqueado, abriendo la puerta al estudio de impactos que pueden tener estas partículas en el conjunto del mundo marino.

Los microplásticos no desaparecen, si no son forzosamente visibles a simple vista, es que están fragmentados en nanopartículas mucho más problemáticas. En efecto, son más movibles que los fragmentos mayores y serían más accesibles a los organismos. Por consiguiente, es importante continuar con los trabajos de investigación para evaluar el impacto de estas partículas sobre los organismos vivos.

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