Energías verdes: Una forma de evitar catástrofes ecológicas

Con la emergencia nuclear de Fukushima se ha despertado la preocupación mundial en torno a los peligros que conlleva la producción de energía nuclear, un tipo de energía renovable que, si no suceden accidentes, resulta inocua al medio ambiente, pero que si no se controla totalmente puede tener consecuencias catastróficas como Chernobil y el propio caso de Fukushima están demostrando.
Sin embargo, esta emergencia nuclear ha desviado un poco la atención de otra fuente de energía que sí es de por sí altamente contaminante (nos referimos, por supuesto, a los combustibles fósiles) y que ha generado a lo largo de años serios desastres ecológicos, cada vez que sucede un accidente.
Aunque las emergencias nucleares las podemos contar con los dedos de una mano, los casos de contaminación masiva producidos por la extracción, refinación y transporte de hidrocarburos son prácticamente incontables.
La terrible tragedia ecológica generada por la explosión de la plataforma petrolífera Deepwater Horizon, propiedad de BP, en el Golfo de México, el año pasado, que puede generar una fuga de más de 600 mil toneladas de crudo y que todavía no está del todo controlada, ha sido relegada a muy segundo plano luego del desastre nuclear japonés.
Todavía quedan en nuestra memoria, sin embargo, las terribles imágenes de la contaminación causada en 2002 por el buque Prestige, en las costas gallegas, y cuyas consecuencias todavía sufren tanto la flora y fauna como los pescadores de la zona.
No menos espeluznantes son las fotos y vídeos del desastre causado en las costas de Alaska por el derrame producido por el Exxon Valdés, en 1989, igualmente con terribles consecuencias ecológicas.
Pudiésemos continuar enumerando todos y cada uno de los derrames y accidentes relacionados con los hidrocarburos y la lista nos tomaría varias páginas.
La reflexión importante es que, además de otras consideraciones, una de las grandes ventajas de energías verdes como la solar y la eólica es que la posibilidad de que se produzcan accidentes que causen daños al ambiente es prácticamente nula, en claro contraste con el caso de las fuentes de energía derivadas de hidrocarburos.
 

 

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