Energías renovables tienen que recargar sus pilas más eficientemente

Si bien es mucho lo hablado y escrito sobre las energías renovables es poco lo que se mencionan los vacíos que aún tienen estas tecnologías para ser explotadas en un cien por cien.

Uno de estos reveses es el que se refiere a su almacenamiento. Siendo, por ejemplo, la energía eólica muy productora nocturna de electricidad, el inconveniente es que es a estas horas cuando menos se demanda energía y “guardarla” es aún una palabra que se queda trabada en los precursores de las energías verdes.

Los acumuladores actuales poseen todavía limitaciones importantes, y aunque está a punto de ser lanzada una nueva generación de los mismo, su efectividad total aún está por verse. Lo malo es que el desarrollo extendido de estas energías limpias y de muchos otros avances tecnológicos ambientales dependen en gran medida del desarrollo de unos acumuladores eficientes y viables.

Ya no se trata de que las energías solares, undimotriz, eólica o geotérmica produzcan energía, de hecho, lo hacen y sus promotores lo han demostrado sobradamente, el próximo paso es cómo guardarla para los momentos en que las mismas no estén disponibles, los días nublado, por ejemplo. Esto hace pensar que tanto disponibilidad como el almacenamiento son actualmente las piedras de tranca para la consolidación de las energías limpias.

Las acumuladores actuales tienen dos puntos en su contra, su tamaño y su peso limitan su utilización más extendida. Por una parte, no tienen una buena relación tamaño-capacidad de almacenaje, es decir que no son eficientes porque son muy grandes para la cantidad de energía que pueden guardar. Lo mismo ocurre con su peso.

En una carrera por desvelar el secreto países industrializados desarrollan proyectos de investigación y desarrollo para aumentar la eficiencia de los acumuladores actuales. Estados Unidos y Japón son punteros en el área y esperan valerse los nanomateriales como portadores de la solución.

En este sentido, empresas como Honda y Toyota, buscan incesantemente la manera sistemática para desarrollar a gran escala las baterías de los coches eléctricos, aumentar la autonomía de estos vehículos y poder así disminuir sus costes y producirlos masivamente para su comercialización en el entendido de que la movilidad eléctrica es uno de los aportes más significativos para frenar el cambio climático y la dependencia energética.

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