En Teherán, la contaminación obliga a cerrar los colegios

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Los habitantes de Teherán se pasean por la calle de la ciudad con una mascarilla blanca sobre la boca. Desde hace varios días, la capital iraní registra niveles inquietantes de contaminación. Todas las escuelas de Teherán han sido obligadas a cerrar sus puertas como medida de precaución.

La ciudad de Teherán, situada en una cuenca rodeada de montañas, registra casi todos los años unos picos de contaminación atmosféricos. Entre marzo de 2014 y marzo de 2015, en el año 1393 del calendario iraní, el número de días malos según el índice de la calidad del aire de Teherán se redujo de 44 con relación al año anterior. Pero la vuelta de la alerta roja muestra que las medidas tomadas por el Estado Iraní no han sido suficientes para erradicar el problema.

En febrero de 2014, seis meses después de la llegada al poder del presidente Hasan Rohani, la distribución de un carburante de mala calidad, producido en las fábricas petroquímicas iraníes bajo la presidencia de su antecesor fue suspendida. Conocida con el nombre de gasolina petroquímica, ha sido reemplazada por una gasolina conforme a las normas europeas Euro 4. La gasolina petroquímica contenía concretamente elementos juzgados como demasiado altos en benceno, un compuesto orgánico cancerígeno. Pero igualmente en azufre, un elemento químico que al mezclarse con el aire produce dióxido de azufre, un contaminante químico muy peligroso.

Teherán cuenta con cinco millones de coches, de los cuales muchos son defectuosos, contaminantes y no conforme a las normas. Los datos sobre la contaminación del aire muestra que las partículas de 2,5 micrones de diámetro son la auténtica causa. Los coches diésel y las motos están en el origen de estas partículas. El año pasado, el Ministerio del Interior y los ayuntamientos tuvieron que proporcionar filtros a los propietarios de estos vehículos para que los instalaran en los tubos de escape. Pero esta medida quedó en letra muerta.

Otras medidas anunciadas por el Gobierno de Hassan Rohani no han sido aplicadas, como el control tecnológico obligatorio de vehículos para garantizar que no contaminan, o la digitalización de sistemas de calefacción y de enfriamiento. Según un decreto votado en mayo de 2014, las fábricas responsables de la contaminación tienen 5 años para tomar las medidas necesarias. Los caminos a tomar son claros, sin embargo solo faltan presupuestos y la voluntad necesaria para su aplicación, y este no parece ser el caso de momento.

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