En Suecia, el transporte urbano deja de lado el diesel

Autobus Suecia

Para reducir su impronta ecológica, Suecia ha decidido actuar sobre 2 puntos. Por un lado reducir las emisiones de gases de efecto invernadero, y centrarse por otro lado en los principales contaminantes producidos por los transportes, concretamente los óxidos de azote y otras partículas finas.

Suecia se ha organizado para dejar de lado cualquier energía fósil, subvencionando masivamente los carburantes alternativos. De 1800 autobuses que están en circulación hoy en día en el conjunto de la red del país, 18 circulan todavía con diesel. Es decir que un 1% del parque funciona todavía gracias a una fuente de carbono.

En 2014, el 93% de los autobuses y trenes funcionaba gracias a las energías renovables, frente al 73% de 2007. De hecho ya se ha superado el objetivo del 90% previsto en su origen para 2020. En 2030, posiblemente el objetivo del 100% podrá ser alcanzado.

En Estocolmo, los 950 autobuses de la red funcionan gracias a biocarburantes como el etanol, el biodiésel o el biogás. Utilizando 100% de los biocarburantes, se ahorra anualmente 80.000 toneladas de CO2. Es como si se retiraran de la circulación cada año 40.000 coches.

Si el etanol y el biodiésel suelen ser importados, lo que reduce su interés en la economía global del sistema, el biogás por el contrario se produce en el país. En Estocolmo, una fábrica para el tratamiento de las aguas usadas, construida en el corazón de una montaña, a pocos cientos de metros del centro de la ciudad, alimenta de metano a los autobuses de la capital.

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