En Mauritania, una planta nociva, el tifa, se convierte en fuente de energía

Tifa

Desde la puesta en servicio en 1986 de la presa antisal de Diama a 27 kilómetros de la desembocadura del río Senegal, el tifa ha encontrado un terreno de agua dulce propicio para su proliferación. Transformar una planta nociva en recurso energético renovable es la apuesta del Instituto Superior de Enseñanza Tecnológica de Rosso, en Mauritania.

Hace 15 años que los habitantes de la región de Rosso sufrían los efectos devastadores de esta planta invasiva. Desde la puesta en servicio en 1986 de la presa antisal de Diama a 27 kilómetros de la desembocadura del río Senegal, el tifa ha encontrado un terreno de agua dulce, propicio para su proliferación. Esta alfombra verde que se desarrolla desde las costas y se extiende sobre el río, progresa de año en año. Hoy en día se extiende sobre más de 130 kilómetros hacia la fuente de origen del río.

A lo largo del río, el tifa se extiende por todas partes. No sólo cambia el ecosistema del delta, sino también la calidad del agua, absorbiendo oxígeno y luz e impidiendo que crezcan otras plantas. Pero también perturba toda la actividad económica de la región, reduciendo las zonas de producción agrícolas de la población, privando a éstas de un pasillo de navegación, que obstruye los canales de irrigación, restringiendo el agua para dar de beber a los animales. El tifa además promueve el estancamiento de agua para que proliferen mosquitos y parásitos. Por esta razón la población ve cómo se desarrollan nuevas enfermedades.

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