En Kenya, el parque nacional de Nairobi al borde de la asfixia

Kenya

Debajo de la capa de contaminación, el sol es intenso. Con sus anteojos Patricia Heather-Hayes, observa a una leona tumbada debajo de una acacia del parque nacional de Nairobi, en Kenya. La mujer se sabe el nombre de cada animal: “Es Athi, tiene tres crías”. Mas lejos, sigue la progresión de las jirafas, de los antílopes y de las cebras, que corren por la sabana, con unos rascacielos de fondo.

Pero esta jurista, miembro de un gabinete de abogados, también ve cada vez que se adentra en el parque, gran cantidad de plásticos, de botellas y otro tipo de embalajes alimenticios enganchados de las ramas de los arbustos, o abandonados a lo largo de la carretera. Y es que esta reserva natural protegida de 117 km2, la única en el mundo que dispone de animales salvajes en medio de la capital, está amenazada por el crecimiento de la ciudad, una de las más dinámicas de África.

“Encontramos cada vez más residuos, llevados por el viento desde donde vive la población hacia los alrededores o tirados por los turistas. Hace poco, vi a una serpiente morir, que no podía salir de una lata de refresco, puesto que se quedó encajada”. Con los miembros de la asociación de amigos del parque, de la que ella es la vicepresidenta, realizar una vez al mes una vasta operación de limpieza, de manera voluntaria.

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