En el Ártico, las lagunas se reducen progresivamente​

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En la tundra ártica, en Alaska, los planos de agua pierden en superficie y tienden a desaparecer. Un fenómeno que sería imputable al calentamiento climático, estiman los científicos, y que podría tener parcialmente consecuencias sobre la biodiversidad animal.

En unos 60 años, el 17 por ciento de las lagunas de la tundra ártica han perdido el 30 por ciento de su superficie, y el 17 por ciento de ellas han desaparecido, tal y como relata un estudio publicado en una conocida revista científica.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores han trazado la evolución de 2800 lagunas de menos de una hectárea, en la región norte de Pointe Barrow en Alaska, comparando fotografías aéreas que datan de 1848 con imágenes de satélite más recientes.

El resultado de un 17 por ciento es una estimación muy prudente porque no se han considerado las lagunas que se habían fragmentado o extendido en dos. Algunas lagunas se han alargado y pueden dividirse en dos o en varios pequeños estanques.

El aumento de las temperaturas hace que se funda el pergelisol, un suelo mineral bruto típico de las regiones árticas y compuesto en parte de hielo y de restos de rocas duras más o menos erosionadas por la erosión glacial. Este deshielo libera nutrientes que favorecen el crecimiento de plantas. Estas plantas crecen por encima de las lagunas poco profundas y se vuelven calientes y ricas en elementos nutritivos. Los veranos más cálidos y más largos contribuyen también a la evaporación de pequeñas cuencas de agua.

A pesar de que las dinámicas a largo plazo de la hidrología de superficie en las lagunas de la tundra ártica son desconocidas, estos planos de agua contribuyen sensiblemente a los flujos de carbono, al equilibrio energético y a la biodiversidad del Ártico.

Si el fenómeno observado continúa, la geomorfología del paisaje de esta zona de la tierra, corre el riesgo de cambiar. La historia nos enseña que las lagunas tienen tendencia a crecer a lo largo de los siglos y eventualmente a convertirse en grandes lagos. Además de tener un impacto sobre la flora, la transformación del sistema acuático podría también modificar las áreas estivales de alimentación y de nidificación de muchas especies de animales migratorios.

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