En Bonn, las negociaciones climáticas no evolucionan

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A 48 horas del final del encuentro multilateral de Bonn, no se hace nadie ningún tipo de ilusión sobre el final y las salidas de esta sesión. Reunidos desde el 1 de junio en el World Conference Center, los 196 miembros de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático deberían terminar el jueves por la tarde pero sin haber registrado ningún tipo de progreso significativo.

Estas diez jornadas de negociación han tenido por objetivo clarificar y aligerar el texto de conclusión de febrero en Ginebra, un documento de 136 páginas que recoge las peticiones más diversas y más contradictorias de los países, y que deben servir de base para las negociaciones que se presentarán al final de año en París en la apertura de la 21 conferencia mundial sobre el clima, COP 21.

Pero esta etapa decisiva sobre el camino de un acuerdo universal para contener el calentamiento por debajo de los 2º C con relación a la era preindustrial se resume de momento con una falta de acuerdo.

“Esperaba tener un documento consolidado, un texto purgado de ciertas opciones y entrar en la fase sustancial de discusiones”, dice uno de los miembros de la delegación de Argelia. “Todavía no estamos ahí. Las negociaciones tan sólo han comenzado. Cada cita debe constituir un paso suplementario hacia el acuerdo”, dijo Laurent Fabius, invitado para abrir las negociaciones en calidad de futuro presidente del COP 21.

La embajadora francesa encargada de las negociaciones sobre cambio climático no fue escuchada a pesar de las llamadas a acelerar las negociaciones para no llevarse sorpresas en París. Tras una semana de debates marcada por lecturas sucesivas de las 136 páginas, el documento tan sólo perdió un 5 por ciento de su volumen inicial, se lamentan varias ONG, sorprendidas por el vigor de las discusiones para mantener una coma, respetar un párrafo, o confirmar una opción entre comillas.

Esta batalla semántica disimula otra lucha, política esta vez, sobre la percepción del cambio climático y los medios para hacerle frente. En el capítulo consagrado, por ejemplo, a la financiación, el texto presenta 6 opciones, 6 visiones del mundo.

Una de ellas propone que todos los países en medida de poder hacerlo proporcionen los medios para financiar la acción climática. Otra atribuye esta responsabilidad a todos los países desarrollados. Una tercera introduce la noción de apoyo financiero a las partes que necesitan ser sostenidas. Frente a tales divergencias ideológicas, la síntesis se convierte en un ejercicio complejo.

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