El último siglo del oso polar

Oso-polar

El oso polar, una especie en peligro de extinción. La afirmación parece obvia. El calentamiento global hace que el hielo que se derrite prive a las especies de gran parte de su hábitat. En la revista PLoS One del 27 de noviembre, un equipo de la Universidad de Alberta ha ido mucho más lejos. Los científicos se atreven a dar fechas y cifras, ya que si no se hace nada de aquí a final del siglo, la población total de este animal podría cruzar un “punto de no retorno” que conduciría a su extinción.

Sobre el hielo, el gigante de piel blanca no perdona a nadie. Nada de lo que vive en el hielo o en el agua está libre de su instinto depredador. Pero su energía la toma de una fuente casi única: las focas. Sin ella, es imposible vivir en las condiciones extremas del Gran Norte.

Entre las dos especies, el juego está bien establecida. Para evitar al oso, la foca se sumerge bajo el hielo. Para la captura de las focas, los osos esperas a que suba a la superficie para respirar.

Y de esto es exactamente de lo que se trata: de la proporción y del espesor del hielo marino en el Norte. Los investigadores estiman que para el año 2100, el calentamiento global podría alcanzar los 3,5 grados en el polo. Por primera vez se simula la evolución mes a mes durante un año, de tres parámetros: la “concentración de hielo marino”, es decir, la proporción de superficie congelada; el espesor de la capa de hielo y el de la capa de nieve.

Del primer parámetro depende la capacidad de los osos para cazar. El segundo le da estabilidad en períodos críticos del hielo o de deshielo. En cuanto al tercero, también es esencial, ya que es donde las focas cavan sus refugios.

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