El Senado desestima investigar la técnica del Fracking o fracturación hidráulica

Fracking en España

La fracturación hidráulica, o conocida también por el término en ingles fracking, es una técnica para posibilitar o aumentar la extracción de gas y petróleo del subsuelo. El procedimiento consiste en la perforación de un pozo vertical en el cual, una vez alcanzada la profundidad deseada, se gira el taladro 90 grados en sentido horizontal y se continúa perforando entre 1000 y 3000 metros de longitud. A continuación, se inyecta a presión agua mezclada con algún material apuntalante y químicos en el terreno, con el objetivo de ampliar las fracturas existentes en el sustrato rocoso que encierra el gas o el petróleo.

La Comisión de Industria y Energía del Senado ha rechazado, con los votos del Partido Popular, la moción presentada para que se encargue un informe a científicos expertos para que en un plazo de 6 meses se pueda disponer del material suficiente que permita analizar esta técnica de obtención de gas en España.

Esta técnica tiene sus partidarios, que argumentan los beneficios económicos de las vastas cantidades de hidrocarburos previamente inaccesibles, mientras sus oponentes, señalan el impacto medioambiental de esta técnica que incluye la contaminación de acuíferos, elevado consumo de agua, contaminación de la atmósfera, contaminación sonora y migraciones de gases y productos químicos utilizados a la superficie. También se han producido casos de incremento en la actividad sísmica.

El 30 de junio pasado se debatió en el Senado la necesidad de obtener criterios propios y evitar la contaminación de referencias de otros países como los Estados Unidos donde esta tecnología ya ha alcanzado su límite de crecimiento. Incluso inversores energéticos en USA están comenzando a retirar sus activos de estas empresas ya que puede conducir a una posible burbuja energética.

Según D. Manuel Peinado, Doctor en Biología, el coste del Fracking en España es 200 veces superior al rendimiento financiero y económico de la obtención de este gas, ya que solamente aportaría para menos de 50 años.

España depende casi al 50 por ciento de Argelia, que es el primer cliente del país magrebí y su cuarto proveedor.

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