El sector agrícola y la lucha contra la contaminación

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Llamado a pronunciarse el pasado 28 de octubre en sesión plenaria sobre el proyecto de nueva directiva sobre la contaminación del agua del aire en discusión en el seno de la Unión, el Parlamento Europeo finalmente no ha seguido lo que dictaba la Comisión de Medio Ambiente como propuesta.

Adoptando en julio un texto más exigente que el de la Comisión Europea, esta última había insistido en que fuera más ofensivo contra la contaminación. Pero los diputados europeos se atuvieron a la propuesta inicial de Bruselas.

Este proyecto legislativo afecta a la revisión de la directiva del aire de 1999 que fija los techos nacionales de emisiones para los principales contaminantes generados por la industria, los transportes, la energía y la agricultura. Presentado en diciembre de 2013 por la Comisión Barroso, este texto prevé unos umbrales de emisión más estrictos con objetivos que se deben respetar de aquí a 2020 y 2030. Y la lista se extiende a los contaminantes de partículas finas PM 2,5, concretamente emitidas por los motores diésel y peligrosas para la salud, así como el metano, gases de efecto invernadero tan nocivos como el CO2.

Este endurecimiento de medidas anticontaminación estaba justificado por Bruselas por una voluntad de reducir el impacto sanitario y evitar 58.000 muertes prematuras al año. Basándose en los umbrales de misiones más exigentes todavía, la propuesta adoptada por la Comisión medioambiental del Parlamento, debía evitar 750.000 muertes prematuras. Lo que se jugaba era de gran escala, la contaminación del aire, que afecta a todas las grandes aglomeraciones, y es un cancerígeno severo para el hombre, favoreciendo el cáncer de pulmón y de vejiga, enfermedades respiratorias y cardiovasculares. En Europa, según los trabajos de la Comisión, 494.000 personas mueren todos los años de forma prematura, expuestas a un aire viciado.

Los diputados europeos han decidido no tener en cuenta en sus cálculos los umbrales de metano, emitidos por los rumiantes. Europa no puede jugar a ser el primero de la clase al precio de una perdida en competitividad. De qué serviría si los demás no hacen otros esfuerzos parecidos. Debemos preservar la competitividad de la agricultura. No se va a cambiar el metabolismo de las vacas. Sin embargo ciertos estudios muestran que modificando el régimen alimenticio del ganado, es posible reducir las emisiones de metano.

Este proyecto de nueva directiva sobre los umbrales de emisiones nacionales debe ahora estar sometido al examen del Consejo de Ministros de Medio Ambiente, antes de ser objeto de una negociación entre las tres partes, Consejo, Parlamento, Comisión, en vistas de un acuerdo final.

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