El salmón de cultivo, la acuicultura en entredicho

 Salmon

Noruega es el mayor productor mundial de salmón salvaje, representando más del 60% del consumo mundial. Pero las autoridades noruegas han sido obligadas a admitir que la calidad de sus pescados dejaba mucho que desear.

Las autoridades sanitarias aconsejan a las mujeres jóvenes y a las embarazadas consumir dos o tres comidas a base de pescado por semana, de las cuales la mitad debe ser pescado graso, pero el consumo de pescado graso, como el salmón, la trucha, la caballa o el arenque, debería ser inferior a dos comidas por semana.

Estas declaraciones de las autoridades sanitarias locales se derivan de un artículo aparecido en el periódico noruego VG en el cual la doctora Anne-Lise Bjorke Monsen sel laboratorio de bioquímica clínica de Bergen ha explicado que “los contaminantes encontrados en el salmón de cultivo tienen una mala influencia en el desarrollo del cerebro, y están asociados al autismo, la hiperactividad y a una disminución del QI.

Sabemos que pueden tener un efecto negativo en las defensas inmunitarias, el sistema hormonal y el metabolismo. También se transmiten a través de la leche materna. Si se requiere omega-3 procedente del pescado, la caballa y el arenque van muy bien.

Unos análisis han demostrado que el salmón noruego de acuicultura a más de 100 metros de profundidad en bateas instaladas en pleno más en los fiordos presentaban tasas anormales y altas de contaminantes, dioxinas, hidrocarburos, antibióticos y pesticidas. El salmón es nutrido con harinas animales, tratadas con antibióticos y pesticidas.

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