El radiador inteligente de nueva generación

Qrad

Un ordenador colocado sobre las piernas es una bolsa de agua caliente tan eficaz como un gato grande. A partir de ahí, se ha pensado que estos equipos informáticos pueden calentar viviendas. Paul Benoît, ingeniero y hacker, ha inventado el primer radiador digital. Tuvo la idea de sustituir las resistencias de los calentadores eléctricos, por procesadores de ordenador, que conectados a internet deben efectuar cálculos, generando calor sin hacer ningún ruido. Y sin costarle nada a los usuarios.

Para los usuarios, el principio es muy simple: un termostato regulable incluso remotamente a través de un teléfono inteligente, selecciona la temperatura deseada. Cuanto más se calienta una habitación, mayores son las capacidades de cálculo que se solicitan a los procesadores.

Estos radiadores, los Q. rad, fueron diseñados como una alternativa a los centros de datos, donde enormes máquinas funcionan para los cálculos, lo que permite abrir simultáneamente quince ventanas de Internet o enviar un tweet, lo que cada vez requiere efectuar cálculos informáticos de alta complejidad. “Cada cinco años, la energía consumida por los centros de datos se multiplica. Hasta la fecha, su consumo representa el 7% de la energía francesa”, dice Paul Benedict.

Estos centros también emiten una gran cantidad de calor. Un ejemplo: los cálculos pesados necesarios para la realización de una película en 3D pueden calentar varios miles de personas durante un año. “Enfriar estos centros consume una gran cantidad de energía”.

Para evitar el sobrecalentamiento, la idea es de “repartir las capacidades de cálculo a través de la ciudad y haciendo esto, calentar las viviendas gracias al calor desprendido por los procesadores en pleno cálculo” Esto permitiría al Q. rad, según estimaciones de Paul Benoît, para tener una huella de carbono cuatro veces menor que la de los centros de datos.

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