El Knesset se puede convertir en el Parlamento más verde del mundo

Knesset

Las vallas acristaladas que rodean la sala del Knesset por ambos lados han sido reemplazadas en estos últimos meses por un doble acristalamiento de aislamiento térmico equipado con filtros que reducen la radiación solar. La iluminación antigua del Parlamento ha sido suprimida en beneficio de lámparas a base de diodos electroluminiscentes, que consumen menos energía.

“Queremos convertirnos en el Parlamento más verde del mundo”, anuncia el director general de la institución que pretende transformar los asientos de los diputados israelíes en un edificio 100% ecológico.

La etapa más visible ha sido franqueada a finales de marzo con la colocación en el techo de un parque fotovoltaico de 4.650 metros cuadrados. Imponente edificio rectangular construido en la cima de una colina desde donde se domina una parte de Jerusalén, el Parlamento no es el único edificio dotado con paneles solares en el mundo. Pero su instalación es la más grande por delante del de Berlín y del de Australia. Permite cubrir el 10% de las necesidades en electricidad.

Emblema de la transición ecológica, este campo solar tan sólo es uno de esos muchos aspectos. Lanzado a comienzos de 2014, el proyecto verde comprende tres iniciativas que cubren tres campos fundamentales: la electricidad, el agua y el papel. Entre las medidas en curso de aplicación encontramos la instalación de detectores que desactivan la climatización y la iluminación cuando las salas están desiertas, la impresión sistemática de documentos a base de papel completamente reciclado, o el reemplazo de botellas de agua de plástico por jarras de cristal.

No se trata únicamente de cambios tecnológicos, sino de una modificación de la forma de trabajar y de funcionar. De esta forma los diputados están invitados a dejar el papel en beneficio de la informática. Cada uno ha recibido una tableta electrónica para poder consultar los documentos necesarios en su trabajo o en comisión. El grueso informe que detalla el presupuesto anual sólo se distribuye en una clave USB.

En otro plano, el personal del Parlamento debe tirar los residuos reciclables en papeleras especialmente concebidas para este fin. En el extranjero este proyecto suscita mucho interés. A mediados de junio, una veintena de embajadores y de representantes de la Unión Europea se desplazaron en delegación para informarse del proyecto.

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