El Gobierno adopta medidas contra el caracol manzana

 caracol manzana

Para que un ecosistema funcione adecuadamente, es necesaria la presencia en la proporción correcta tanto de nutrientes minerales (tierra, sol, lluvia) como de plantas y animales, incluyendo insectos y otras especies, que a su vez controlen -mediante la llamada cadena alimenticia– el crecimiento desmesurado de otros seres vivos dentro de dicho ecosistema. Cuando por algún motivo se introduce un vegetal o un animal extraño, ese ecosistema puede alterarse significativamente; entre otras cosas, porque este organismo foráneo carece de un depredador natural en el referido ecosistema y pueda entonces reproducirse hasta convertirse en una plaga e incluso exterminar otras especies autóctonas.

Tal es el caso del caracol manzana (“Pomacea insularum y Pomacea canaliculata”), que ha sido traído de fuera de España y que se ha ido establecido a lo largo de la ribera del Río Duero, amenazando actualmente los cultivos de arroz. Por estos motivos, el Ministerio de Ambiente y Medio Rural y Marino, ha emitido la Orden ARM/2090/2011, de 22 de julio, por la que se establecen medidas provisionales de protección frente al caracol manzana, que ha sido publicada en el Boletín Oficial del Estado del 27 de julio de 2011 y entró en vigor al día siguiente.

Son 3 las principales medidas que dicha orden contempla para tratar de controlar el crecimiento indiscriminado del citado caracol:

  • En primer lugar, la prohibición de importar dicho gasterópodo de terceros países, aunque de hecho, no es una medida con mucha efectividad, puesto que no es un tipo de animal que resulte rentable importar o que existan razones comerciales para ello.
  • Lo más importante, sin embargo, es la obligación de someter a las plantas de acuario que se importen de terceros países a un análisis fitosanitario para detectar la presencia del caracol, puesto que se presume que esta ha sido la forma en que dicho molusco ha sido introducido en España.
  • Por último, la obligación de las máquinas cosechadoras que se trasladen desde zonas con presencia de caracol manzana a otros lugares, de someterse a una limpieza exhaustiva, que deberá probarse mediante la emisión de un certificado.
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