El GIEC de la biodiversidad, estudio global sobre la polinización

abeja_recolectando

El pasado 26 de febrero en Kuala Lumpur, la plataforma intergubernamental científico y política sobre biodiversidad y servicios ecosistémicos, el GIEC de la biodiversidad, concluyó su cuarta reunión anual al término de una semana de negociaciones.

Está en juego la presentación de sus primeros trabajos como la muy esperada evaluación mundial sobre el estado de la polinización. El importante declive observado estos últimos decenios en las poblaciones de animales polinizadores y los riesgos que conviene tener en cuenta sobre la producción alimenticia mundial han motivado esta elección temática. La pérdida de hábitats y los pesticidas son sospechosos de ser las causas mayores del declive de los polinizadores, toda acción política en favor de estos debería marcarse un camino a través de debates intensos sobre las políticas referentes a la regularización de pesticidas, confrontando intereses divergentes.

El resumen de la evaluación sobre polinización, de la que cada línea y cada figura ha sido negociada y adoptada por unanimidad por los gobiernos puestos de acuerdo con los autores científicos, recuerda también que la producción de cerca del 90% de las especies de plantas salvajes depende del transporte del polen por los animales. Igualmente, la productividad o la calidad de más de tres cuartos de especies cultivadas para la alimentación depende en parte de los polinizadores. El valor en el mercado de la producción agrícola mundial directamente atribuible a los polinizadores se evalúa entre 235 y 577 mil millones de dólares al año.

Por desgracia, las poblaciones de polinizadores, vertebrados e invertebrados, está en declive. En Europa, por ejemplo, el 9% de las especies de abejas y de mariposas se ven amenazadas, y el 37% de las especies de abejas y el 31% de las especies de mariposas ya están en declive. El informe atribuye claramente esta evolución a la pérdida de hábitats y a las prácticas agrícolas intensivas, como el uso masivo de pesticidas, comprendidos los neonicotinoides, cuyos efectos letales sobre los insectos polinizadores son bien conocidos.

Otras fuentes de impactos sobre los polinizadores son las contaminaciones diversas, las especies invasivas, el efecto de ciertos patógenos y el cambio climático que también se incluyen en la lista del informe, así como todas las dudas que pesan sobre los cultivos OGM.

La constatación es por lo tanto alarmante, pero ¿qué puede aportar esta evolución mundial al debate, y sobre todo a la acción, para proteger a los polinizadores? La cuestión de la acción, que podríamos creer central, es en realidad algo que se aborda poco, bien sea para este estudio o de forma más general para los trabajos y la misma existencia del IPBES.

El informe expresa ciertas recomendaciones, como el mantenimiento y el apoyo a la agricultura biológica y el mantenimiento de paisajes diversificados. Sabemos hasta qué punto la agricultura mundial está influenciada, por no decir pilotada, por las subvenciones y las inversiones públicas. Sin embargo, el resumen de cara a los responsables no aborda ni una sola vez el tema.

Igualmente, en el programa de trabajo del IPBES de los próximos años, los trabajos que pondrían demasiado directamente a los Estados frente a su responsabilidad, parecen ser evitados, mientras que la acción necesaria es ampliamente la de los Gobiernos.

Te puede interesar

Escribe un comentario