El cultivo de algas bajo un Sol violeta

 Algas

Un cultivo muy energético está a punto de ver la luz en un invernadero experimental: un cóctel de biorcarburante y de electricidad fotovoltaica, cuya receta será una primicia mundial.

El proyecto Purple Sun (Sol violeta) llevada a cabo por siete socios científicos e industriales franceses, cuenta con un presupuesto de 3 millones de euros para tres años, y podría marcar un verdadero impulso a la filial de carburantes obtenidos con microalgas.

Una alternativa a los biocarburantes actualmente en el mercado, que compiten con los cultivos alimenticios y presentan un mal balance medioambiental, como los proporcionados por la madera y los residuos vegetales, pero todavía en gestación.

Las microalgas, de las que existen cientos de miles de especies en los océanos, los lagos y los ríos, tienen la ventaja de poder ser cultivadas en recintos confinados (fotobiorreactores), pero también en estanques al aire libre.

Su acumulación de materia vegetal, por fotosíntesis, es fantástica y acumulan una gran cantidad de aceites y de azúcares a partir de las cuales puede ser elaborado el biodiesel y el bioetanol. Además, permiten reciclar CO2 industrial y residuos de abonos químicos, nitratos, o fosfatos que dopan su crecimiento.

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