El cuidado natural del jardín

 Jardín

Con la llegada de la primavera es el momento de cuidar el jardín, pero de forma natural. Veamos cómo se puede aprender a mantener el jardín con unos gestos sencillos a la vez que ecológicos para actuar en favor de la biodiversidad, tanto animal como vegetal. Cuando el jardín se pone al servicio del medioambiente, la primavera adquiere todo su esplendor.

Un césped digno de los grandes parques botánicos requiere, en principio, que se riegue con abundancia, y se le añadan pesticidas y abonos. Contaminación, derroche de agua, daños de toda clase forman parte de las soluciones habitualmente requeridas. Y esto sin hablar de la biodiversidad que sufre consecuencias nefastas, y al final pasa factura tanto al jardín como a vuestra economía.

Para nadie es un secreto que los tratamientos industriales químicos contaminan el agua la capa freática, agreden la biodiversidad y amenazan nuestra salud. Lo ideal es olvidarse de estos productos tóxicos eligiendo variedades cultivadas que sean resistentes a las enfermedades, y optando por herbicida manual o térmico.

Si los gusanos os hacen la vida más complicada, se pueden eliminar de forma natural, utilizando ceniza, por ejemplo. De la misma forma, para evitar los topos, se puede poner una bola de pelo de gato o de perro (o de cabello humano) en los agujeros que han hecho. Cuando se vean perturbados, terminarán por irse.

Para limitar al máximo el uso de abonos y pesticidas contaminantes, se puede intentar sembrar una parte de flores sobre buena parte de la superficie de vuestro jardín. Como requiere poco mantenimiento (dos podas al año), esto ofrecerá un pequeño paraíso colorista y ayudará a mantener un lugar de vida ideal para los insectos y las mariposas: una buena alternativa ecológica para el césped y que se adapta bien a todos los inconvenientes del suelo.

Más información – Contaminación, pesticidas y productos fitosanitarios

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