El Congreso debe votar sobre el oleoducto Keystone XL

Keystone

La Cámara de Representantes y el Senado de los Estados Unidos votarán por separado en los próximos días para permitir que el controvertido oleoducto Keystone XL pase por Canadá y los Estados Unidos.

La batalla senatorial que se decidirá el próximo 6 de diciembre en Louisiana tendrá mucho que ver con lo que pase en Washington. A iniciativa del candidato republicano de este Estado petrolífero, el actual representante Bill Cassidy, la Cámara debería pronunciarse una vez más, en favor de la construcción del oleoducto Keystone XL que la Casa Blanca retrasa desde hacer años por no enfrentarse a los defensores del medioambiente. Algunos días más tarde, su adversaria demócrata, Mary Landrieu, debería defender una posición idéntica en el Senado.

Presidenta hasta el mes de enero de 2015 de la comisión encargada de la energía y de los recursos naturales en la que podría ser reemplazada por otra senadora, Lisa Murkowski, cuyo Estado (Alaska) también está relacionado con la industria petrolífera, Mary Landrieu sabe que está en una delicada posición. El total de votos que fue a parar a los dos candidatos republicanos durante las elecciones de mitad de mandato (midterms) del 4 de noviembre, la condena matemáticamente a la derrota. Por su iniciativa, espera atraer a los electores que rechazan la política del presidente Barack Obama en materia de energía.

Previsto para conducir hacia el pulmón petrolífero de los Estados Unidos, en el Golfo de Méjico, el petróleo de Alberta, en Canadá, el proyecto encuentra desde hace años la constante oposición de los defensores del medioambiente. La producción de petróleo a partir de arenas bituminosas es en efecto bastante contaminante. Por el contrario, el Keystone XL ha sido un argumento de campaña de los republicanos, por desgracia mayoritarios en las dos cámaras, y que han garantizado que el proyecto sería creador de empleo.

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