El calentamiento global está ralentizando la circulación de los océanos con consecuencias nefastas

Thermohaline

Hoy estamos ante una perturbación a mega escala y que podría poner en peligro más de lo que en un momento podría parecer. Ya conocemos que la vida en la tierra, aunque podamos lanzar CO2 a la atmósfera y realizar con ella lo que queramos, pareciera que pende de un hilo para que se den los condicionantes para que florezca todo lo que podemos ver a día de hoy a nuestro alrededor, lo que hay que tomar en cuenta es que el ritmo con el cual se podría estar deshaciendo esto mismo es más lento de lo que lleguemos a darnos cuenta.

Según un nuevo estudio desde el Instituto Postdam para la Investigación del Impacto Climático, se está viendo una ralentización de la circulación de los grandes océanos, que entre algunos roles, ayuda a que parcialmente circule la corriente del Golfo hacia la costa este de Estados Unidos. Las consecuencias de esta lentitud en el movimiento de los océanos podrían ser nefastas incluso para lo que sería un aumento del nivel del mar en ciudades como Nueva York o Boston.

La corriente del Golfo transporta más agua que todos los ríos del planeta combinados. Pero esta es sola una parte del sistema de océanos que convergen y que son solamente una parte de la circulación termohalina global (movimientos internos de agua en el océano profundo ocasionados por las diferencias de densidad de las masas de agua).

Para lo que es todo este sistema, uno de los puntos clave se encuentra en el océano del Océano Atlántico del Norte. Aquí la corriente del Golfo fluye en lo que serían aguas más frías y llega en lo que es llamado como la corriente del Atlántico del Norte. Esta fuente fluye todavía a latitudes más al norte hasta que llega a un punto que se torna más fría, lo que consigue que el agua salina se hunda debido a su mayor densidad, para que desde las profundidades finalmente vuelva al sur.

Thermohaline global

Esta circulación juega un papel principal en el clima ya que trae aguas cálidas al norte ayudando al clima en Europa, y trae de vueltas agua fría a los trópicos consiguiendo el efecto contrario.

Este sistema tiene un punto clave vulnerable. Lo que mantiene que todo siga su curso hacia el Atlántico Norte es el hecho de que el agua salina fría es más densa que la cálida, por lo cual se hunde. Por lo que si hay mucho hielo que se derrita en la región, digamos desde Groenlandia, esta confluye con el agua salina perdiendo esa densidad por lo cual reduce su tendencia a hundirse en las profundidades para luego volver al sur.

Esto podría conllevar a una ralentización del propio movimiento de los océanos con todo lo que acontecería, aunque los científicos avisan de que no llegarían a tales desastres como hemos podido ver en algunas películas de Hollywood, no quedaría tan remota esta posibilidad.

Te puede interesar

Escribe un comentario