El calentamiento climático va a reducir la producción de electricidad

Central termica

El calentamiento climático va a modificar la disponibilidad de agua en la Tierra. Las centrales térmicas, sean nucleares o se nutran de energías fósiles, necesitan agua para producir electricidad, y también hace falta agua para que funcionen las presas. Por lo tanto, habrá que adaptarse en algunos decenios para hacer frente a una reducción de la energía disponible.

La energía, y la tecnología que permiten dominarla ha modelado la civilización moderna desde hace dos siglos. Sin embargo, si queremos conservar los adquiridos positivos de esta civilización y limitar el calentamiento climático, será necesario dejar de lado las energías fósiles. El hombre espera poder reemplazarlas dentro de algunos decenios por energías renovables, como la energía solar o la energía eólica. En cuanto a la energía nuclear, la fusión controlada es un sueño, de momento.

La energía de la fisión, se utilizará todavía durante cierto tiempo para permanecer en los objetivos de la COP 21. El futuro no parece nada reluciente a pesar de que algunos esperan que de aquí a mitad del siglo XXI, se produzcan avances tecnológicos que puedan conducir al hombre a un mundo de abundancia. Mientras tanto, un grupo de investigadores acaba de publicar un artículo en la revista Nature Climate Change que incita a un mayor pesimismo.

En efecto, que las centrales térmicas produzcan electricidad quemando carbón, gas, petróleo o uranio, debe servir para una misma finalidad, calentar agua. El rendimiento de estas máquinas depende también de la temperatura del medio exterior en el que este agua es finalmente vertida. Se trata de una consecuencia directa de las leyes de base de la termodinámica.

Sin embargo, los modelos climáticos prevén una bajada de la pluviometría en ciertas regiones del planeta, y por lo tanto de los recursos de agua, que se emplean para fabricar electricidad. Por lo tanto, predicen también un aumento de la temperatura media. No es difícil imaginarse que estos problemas van a impactar de una forma o de otra en la producción de electricidad. Los investigadores han intentado evaluar cuál sería este impacto a nivel mundial en el horizonte de 2040 a 2069. Recordemos que actualmente el 98% de esta producción depende de centrales termoeléctricas e hidroeléctricas.

Según las proyecciones de este equipo de investigación, la electricidad producida podría reducirse en un 60%, y quizás más en el futuro. Las regiones que parecen más vulnerables son los Estados Unidos, América del Sur, África Austral, Europa Central y del Sur, el sur de Asia y Australia Meridional.

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