El biosecado en invernaderos con residuos de jardinería genera energia

 

Biosecado

Investigadores de la Universitat Jaume I (UJI) han demostrado que se puede generar energía con el biosecado (aumento de temperatura por fermentación) de los restos de poda del campus de esta universidad. Se trata de una técnica viable y económica, según sus promotores. El estudio se enmarca dentro de un proyecto del anterior Ministerio de Ciencia e Innovación (MICINN) para fomentar la cooperación científica internacional, en el que participa el Instituto Politécnico Nacional de México.

 

Un trabajo liderado por el investigador Lidón Herrera Prats de la UJI ha demostrado la viabilidad técnica y económica del biosecado como alternativa para generar energía a partir de residuos sólidos, en concreto, con los restos de poda de los espacios verdes de la Universitat Jaume I. Los ensayos han probado la efectividad de esta técnica en la reducción de la humedad de los residuos, lo que permite optimizar el proceso de incineración o mejorar sus propiedades combustibles, al multiplicar, incluso por cuatro su poder calorífico inicial. Las tecnologías que se han empleado han sido, por un lado el biosecado en invernadero, y por otra, en reactores con ventilación forzada.

 

La experimentación que ha servido para redactar el trabajo de máster “El biosecado como proceso biológico para valorizar los residuos de jardinería” se enmarca dentro de un proyecto del anterior Ministerio de Ciencia e Innovación para el fomento de la cooperación científica internacional. El Grupo de Ingeniería de Residuos (INGRES) de la Universitat Jaume I lo realiza en colaboración con el profesor Fabián Robles, del Instituto Politécnico Nacional de México, con el que intercambian experiencias respecto al comportamiento de esta técnica en función de la altitud y la climatología, y lo ha codirigido el profesor de la UJI Francisco Colomer.

 

El biosecado es el aumento de temperatura como consecuencia de la fermentación aerobia del material biodegradable, gracias, entre otras, al crecimiento de unos microorganismos que se alimentan de la materia biodegradable contenida en los residuos. La fermentación produce un incremento de temperatura que favorece la evaporación del agua de los restos de poda y convierte los residuos en un producto más eficiente como combustible y además, reduce su peso y volumen para minimizar los costes de transporte al vertedero.

 

Fuente: Agencia Sinc

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