El aumento de seísmos en Oklahoma provocado por la actividad petrolífera

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Los recientes seísmos de Oklahoma, un Estado del centro de los Estados Unidos, estarían relacionados con el proceso de emisión en el medioambiente de aguas usadas procedentes de la extracción del petróleo y del gas, como confirma un estudio publicado en una revista científica.

Del 17 al 24 de junio, más de una treintena de seísmos de una magnitud igual o superior a 3, fueron registrados, según el Instituto Geológico de Oklahoma. A lo largo de los cinco últimos años, la tasa de pequeños episodios sísmicos ha aumentado doscientas veces en ciertas partes del Estado. Este último es poco conocido por ser una región sísmica, el instituto de estudios geológicos de los Estados Unidos, ha difundido sin embargo una advertencia sobre el aumento significativo de riesgos de seísmos en esta zona del país.

El origen de los seísmos podría explicarse por la inyección, a más de 2000 metros de profundidad en los pozos verticales, de aguas usadas y saladas, un residuo de los procesos de extracción industrial de gas y de petróleo.

Para comprobar esta hipótesis, unos investigadores han estudiado tres zonas de fuerte actividad sísmica, cerca de las ciudades de Cherokee, Perry, y Jones, que representan el 27 por ciento de la superficie utilizada para la eliminación de aguas usadas saladas y que concentran el 70 por ciento de los recursos del Estado. Los resultados muestran que los aumentos de seísmos están relacionados con un aumento de 5 a 10 de las cantidades de agua usadas saladas inyectadas en las profundidades sedimentarias. Por el contrario, las zonas adyacentes donde hay pocas aguas usadas saladas que se hayan introducido, han conocido relativamente pocos seísmos recientes.

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