El almacenamiento de CO2 genera dudas

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La actividad humana provoca emisiones de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera. Para evitar la dispersión de este gas y limitar el efecto invernadero, unos proyectos de almacenamiento geológico están actualmente en curso en varios países. Concretamente es el caso de los Estados Unidos, donde un equipo acaba de conseguir almacenar un millón de toneladas de CO2 en un aquífero salino. Pero un estudio de investigadores del MIT (Massachusetts Institute of Technology) deja caer la duda sobre la seguridad de este tipo de almacenamiento.

Para comprender bien el calentamiento climático, es necesario conocer su relación con el fenómeno natural del efecto invernadero. Algunos piensan que la tecnología es una solución frente a los problemas que engendra. Para combatir el calentamiento climático, algunos se centran en la genética. De hecho se ha establecido la hipótesis que la creación de nuevas variedades de plantas, particularmente generosas en el consumo de gas carbónico y cultivadas a gran escala, podrían permitir la reducción a lo largo de este siglo de la cantidad de CO2 imprudentemente inyectada por la humanidad en la atmósfera terrestre.

Otros, sin embargo, piensan que se puede captar este gas de efecto invernadero a la salida de las fábricas, y almacenarlo geológicamente en el suelo. Varios millones de toneladas de CO2 son anualmente emitidas a la atmósfera por una central térmica de carbón de tamaño medio.

Con el fin de habilitar el almacenamiento geológico, los Estados Unidos han lanzado un centenar de proyectos. Uno de ellos es el del Illinois Basin-Decatur Project (IBDP). Entre los más importantes, pretendería inyectar en período de tres años un millón de toneladas de dióxido de carbono en el acuífero salino del monte Simon, situado a 2.135 metros de profundidad, en Illinois.

Este proyecto ha sido presentado recientemente como un éxito. Ha consistido, como previsto, en recuperar el gas rico en CO2, resultante de la producción de etanol, y deshidratarlo y comprimirlo para conducirlo finalmente a un estrato de gres poroso recubierto y sellado naturalmente por una capa de esquisto impermeable.

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