Directiva sobre la calidad del aire en Europa

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La página de las grandes ambiciones medioambientales parece haberse dado la vuelta. El pasado 16 de diciembre, el proyecto de nueva directiva sobre la calidad del aire, actualmente en discusión en el seno de Europa, salió bastante debilitada de su examen por parte de los ministros de Medio Ambiente europeos. Reunidos en Consejo en Bruselas, estos debían pronunciarse sobre el texto destinado a combatir la contaminación en Europa.

Este proyecto legislativo concierne la revisión de la Directiva del aire de 1999 que fija los techos nacionales de emisiones para los principales contaminantes generados por la industria, los transportes, la energía y la agricultura. Presentado en diciembre de 2013 por la Comisión Barroso, este texto prevé unos umbrales de emisiones más estrictos con objetivos que se deben respetar de aquí a 2020 y 2030. La lista se extiende a los contaminantes afectados con partículas finas PM 2,5, concretamente emitidas por los motores diésel y particularmente peligrosas para la salud, así como el metano, gas de efecto invernadero nocivo al mismo nivel que el CO2.

En aquella época, este endurecimiento de medidas anticontaminación fue justificado por la voluntad de Bruselas de reducir el impacto sanitario y evitar 58 mil muertes prematuras al año. La contaminación del aire, que afecta a todas las grandes aglomeraciones, es un cancerígeno severo para el hombre, favoreciendo cáncer de tipo pulmonar y de vejiga, enfermedades respiratorias y cardiovasculares. Los trabajos de la Comisión indican que en Europa 494000 personas mueren todos los años de manera prematura, expuestas a un aire viciado.

Los ministros de Medio Ambiente decidieron el pasado 16 de diciembre sacar el metano de los contaminantes que se tomaban en cuenta en la directiva. Muchos de ellos fueron revisados al alza en cuanto a los umbrales de emisiones de amoniaco, que se imponían en el sector agrícola. El amoniaco procede en efecto en un 93% de los abonos así como del almacenamiento de los pesticidas utilizados por la agricultura.

Los umbrales de emisiones de PM 2,5 fueron revisados al alza. Salvo Irlanda y Finlandia, todos los Estados miembros redujeron sensiblemente su objetivo de bajada de estas partículas finas que sin embargo son particularmente nocivas para la salud.

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