COP 21, la batalla de los 1,5º C

COP21

Los pequeños Estados insulares, los más vulnerables frente al cambio climático, lo habían advertido, no firmarían un acuerdo en París sin mencionar el umbral del 1,5º C. Antes del final programado de la COP 21, el asunto está todavía en el centro de intensa extensiones. La versión del trabajo del texto divulgado el pasado jueves por la tarde encontró un compromiso susceptible de satisfacer a todas las partes.

Los Estados se fijarían por finalidad mantener la temperatura media mundial por debajo de los C con relación a los niveles preindustriales, pero también perseguir el esfuerzo para limitar el aumento de la temperatura a 1,5º C, reconociendo que esto reduciría significativamente los riesgos y los impactos del cambio climático.

La crispación sobre la ambición general del acuerdo es uno de los acontecimientos más inesperados de la COP 21. Primeramente, desde 2009 y la Conferencia de Copenhague, el umbral de los 2º C parecía haberse impuesto en la diplomacia climática como el límite que no se debía sobrepasar. Después, el objetivo de limitar a 1,5º C el calentamiento en curso aparecía ampliamente simbólico. En el estado actual y de las tecnologías disponibles, mantenerse más allá de este umbral sería irrealizable.

Según el informe técnico de 2015 del Programa de Naciones Unidas para el Medio Ambiente sobre las trayectorias de emisiones, la humanidad puede emitir todavía 450 mil millones de toneladas de CO2, conservando una suerte entre 2 de permanecer por debajo de 1,5º C de calentamiento de aquí a 2100. Las incertidumbres de la ciencia climática no permiten, en efecto, combinar un nivel de emisión dado más que a una probabilidad de aumento de las temperaturas.

El problema está en que si los Estados respetan a la letra los compromisos de reducción de emisiones que hoy en día están sobre la mesa, se habrían emitido 450 mil millones de toneladas de CO2 desde 2024. Sin embargo, en el estado de las discusiones que se mantienen en París, las primeras revisiones de los compromisos de los Estados, que podrían revisar al alza sus promesas de reducción de emisiones, no deberían intervenir más que a partir de 2020. 4 años antes de que se haya emitido suficiente CO2 en la atmósfera para que una superación de 1,5º C sea inevitable.

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