Climatología, los icebergs gigantes capturan eficazmente el CO2

iceberg

La actividad del fitoplancton y los procesos químicos alrededor de los grandes icebergs secuestran eficazmente el CO2 de la atmósfera. El efecto ya era conocido, pero ampliamente desestimado según un equipo británico. Estos bloques de hielo gigante almacenarían el 20% del carbono absorbido por el Océano Antártico y jugarían un papel regulador en el calentamiento del clima.

La absorción del dióxido de carbono por el océano se realiza también a través de la intermediación de organismos vivos. El fitoplancton, por lo tanto vegetales, lo moviliza, como hacen todas las plantas, para construir sus moléculas orgánicas. Cuando las aguas de la superficie del océano verdean, es por el carbono retirado de la atmósfera, y esto para una duración más o menos larga.

Las minúsculas algas planctónicas, se rodean de una cáscara que se hunde hacia el fondo hasta la muerte del organismo. Esta lluvia de materia carbónica sedimenta y su efecto no es menor, puesto que en la época Cretácea, estos modestos organismos fabricaron de esta forma los acantilados de Etretat, y almacenaron carbono para decenas o centenares de millones de años.

En el Antártico, el velado de los grandes icebergs conlleva materia orgánica y minerales continentales, concretamente hierro, que constituyen un excelente abono para los vegetales planctónicos. El efecto es conocido y se observan proliferaciones de algas alrededor de lenguas glaciares que se funden en el océano. Pero ¿qué ocurre después, cuando esta masa de hielo se rompe en icebergs que derivan lejos de la tierra? En 2007, un equipo de trabajo estudió de cerca los icebergs y constató que estos bloques de hielo embarcan pájaros en su superficie, pero también, alrededor de ellos, a un pequeño pueblo acuático, compuesto de animales y vegetales que nunca se alejan de la orilla del hielo.

El color del agua alrededor de estos bloques de hielo permite determinar la producción de clorofila y estimar la producción primaria de materia orgánica. Su amplitud parece haber extrañado a los científicos.

Alrededor del iceberg, la producción de clorofila aumenta hasta una distancia que varía entre 4 y 10 veces su tamaño. Se trata de una mancha verde de al menos 80 kilómetros que progresa hacia latitudes más bajas, mientras que las más amplias se extienden sobre centenares de kilómetros. En una zona así, la absorción de carbono, es entre 5 y 10 veces más importante que alrededor. En resumen, estos icebergs gigantes serían responsables de una quinta parte del secuestro total del carbono del Océano Antártico, lo que representa el 10% de la absorción del océano mundial.

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