Ciudades y cambio climático, lo que queda por hacer

calidad_aire

Dispuestas a que se oiga su voz durante la conferencia sobre el clima, COP 21, las ciudades desean obtener una mayor atención sobre su papel dentro de los Estados. En efecto, este papel es crucial en la lucha contra la reducción de las emisiones de gases de efecto invernadero, pero también en el establecimiento de servicios y la fabricación de infraestructuras indispensables para minimizar el impacto del cambio climático.

Independientemente de su localización, las ciudades se ven confrontadas a riesgos de inundaciones que crecen con el aumento previsible del nivel de los mares, debido al deshielo de los glaciares. Además, la impermeabilidad de los suelos y la ausencia de vegetación impide normalmente una evacuación natural y eficaz de las aguas. La urbanización favorece también la formación de islotes de calor en los centros de las ciudades, con temperaturas de 2 a 3 grados superiores a las que se registran en la periferia.

Según la metodología adoptada, las ciudades son responsables de cerca del 40 al 70% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Para reducir estas emisiones, las ciudades actúan por lo general en el sector que más energía consume, como la construcción y la oferta habitacional, los transportes también están incluidos. Las medidas más eficaces conciernen a la planificación urbana.

La reflexión sobre las formas de las ciudades y sus usos determina ampliamente los desplazamientos, las formas del hábitat y los modos de vida e influye finalmente sobre la eficacia energética del conjunto urbano. En este marco, el establecimiento de corredores ecológicos alrededor de los cursos de agua y espacios verdes participa de esta estrategia de establecimiento y de ordenación del territorio, permitiendo concretamente reducir el efecto islote de calor.

Te puede interesar

Escribe un comentario