Científicos prueban un producto gelatinoso de la industria cárnica para potenciar la eficiencia de los paneles solares

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El descubrimiento realizado el pasado martes se podría salir de lo esperado cuando uno conoce que hay una tecnología que va a potenciar la eficiencia de los paneles solares.

En vez de ser algún tipo de nanotecnología, este nuevo descubrimiento pasa por ser un producto gelatinoso que se crea a partir de la proteína de la sangre de una vaca y que es uno de los productos de desecho de la industria cárnica. La mezcla de esta gelatina proveniente de la carne con la cantidad exacta de tintes no tóxicos, permite ser lo justo para resolver uno de los mayores problemas de los paneles solares: la utilización de una mayor cantidad energía de los rayos solares sin la necesidad de usar metales tóxicos y raros como el cadmio.

La solar es nuestra fuente de energía más abundante. En una hora, los rayos solares golpean la Tierra con más energía que la que usamos en todo el mundo en un año. El problema viene de que las células fotovoltaicas solares no pueden aprovechar toda esta cantidad de rayos solares.

Solamente los fotones con la cantidad exacta de energía son absorbidos por las células fotovoltaicas; los fotones con poca cantidad son absorbidos malamente, y esos con mucha se desaprovechan.

Para intentar convertir esos fotones malgastados en utilizables, el profesor Challa Kumar, de la Universidad de Connecticut, intentó potenciar sus células fotovoltaicas con materiales biogradables como las plantas, en vez de la silicona o algunos elementos raros y de gran coste. También utilizaron la “fotosíntesis artificial”, una tecnología solar que usa una matriz de nanopartículas de dióxido de titanio y varios tintes para tomar la luz del sol, tanto como sucede con la clorofila en una planta.

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La solución fue la proteína de la sangre de una vaca, o lo que es la albúmina de suero bovino. Cuando el equipo mezcló esta abundante proteina con lípidos y tintes, se creó la matriz exacta para que la fotosíntesis artificial funcionara.

Cuando este gel reemplazó a las tradicionales células fotovoltaicas, Kumar dijo que puede mejorar la absorción de la luz roja a un factor de dos a cuatro. Incluso si solamente consigue un incremento en la eficiencia de las células solares por unos cuantos puntos en el porcentaje, es en si una enorme diferencia.

El gel podría ser emplazado sobre la célula estándar de silicona y entonces sellado con cristal o un polímero para protegerlo de la lluvia. Este simpe diseño podría significar que pudiera ser incorporado en más técnicas de manufactura.

Debido a las ventajas que ofrece este gel por su bajo precio, biodegradabilidad y escalabilidad, el equipo de Kumar está trabajando con una compañía de Connecticut para evaluar su descubrimiento para su comercialización. El tiempo necesario pasaría de los 5 a 10 años de trabajo para que estuviera listo para el mercado.

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