China alfombra su desierto con paneles solares

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En medio del desierto de Tengger, en la provincia de Gansu de China, los paneles del campo fotovoltaico aparecen como un espejismo entre las dunas. Se extienden a pérdida de vista, pero la construcción de esta granja de paneles solares todavía no está terminada. Una próxima fase debe ir más lejos, sobre las arenas del oeste de China.

“El desierto es inmenso, tenemos mucho espacio para construir sin tener que desplazar a los campesinos y además hay un sol necesario”, resume un trabajador de la compañía de electricidad del estado de la región, contratado por el fabricante de paneles solares de la Costa Este para dirigir un campo aislado, antes de añadir, “el único riesgo, es el viento”.

Para protegerse de este viento agresivo, este trabajador invita a beber té en el espacio de vida de algunos empleados afectados por el mantenimiento técnico de cerca de 390 hectáreas de células fotovoltaicas. Sonríe explicando que la electricidad que utilizan para la vida corriente y calentarse procede no sólo de los paneles sino de la red mundial, alimentada en dos tercios por carbón.

En noviembre de 2014, China, primer productor de paneles fotovoltaicos en el mundo, se comprometió a que el 20 por ciento de la energía que consume sea de una fuente limpia de aquí a 2030, un compromiso que reafirmó el pasado 30 de junio.

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