Cerca de la mitad del crecimiento urbano se realiza en las chabolas

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El movimiento de urbanización galopante que conoce el mundo no está preparado para ralentizar su crecimiento. Desde 2008, más de la mitad de la humanidad vive en ciudades, según las Naciones Unidas. Y en 2050, el planeta contará con 6,4 mil millones de residentes urbanos, es decir más de dos tercios de la población mundial que entonces alcanzará los 9000 millones. Sin embargo, el 40% del crecimiento urbano se realiza en las chabolas.

Bajo la presión del crecimiento demográfico y del éxodo rural, la urbanización en los países emergentes conlleva un crecimiento urbano poco controlado, caracterizado por el desarrollo de barrios compuestos de hábitats someros, sobrepoblados y sin conectar con las redes de agua potable y de saneamiento. Según la ONU, más de mil millones de personas, es decir un tercio de la población urbana, vive en chabolas. En África subsahariana y en Asia Central y del Sur, se trata del 62% y del 43% respectivamente los que viven en barrios precarios.

Este fenómeno de urbanización en chabolas concentra varios riesgos considerados como teniendo un fuerte impacto sobre el planeta en los años venideros. Nos referimos a inestabilidad social, epidemias, crisis de agua, adaptación insuficiente al cambio climático, etcétera.

Epidemias internacionales

El riesgo sanitario es sin duda uno de los más preocupantes. La insalubridad y la densidad de ciertos grandes centros urbanos favorecen la difusión rápida de enfermedades infecciosas, difíciles de contener y creando un riesgo de epidemias internacionales.

Las epidemias no constituyen el único riesgo sanitario, puesto que otros riesgos de enfermedades no contagiosas, de diabetes, de enfermedades respiratorias crónicas, de enfermedades cardiovasculares, o de cáncer también vienen provocadas por la malnutrición, la inactividad física, el consumo de alcohol, de tabaco, y la contaminación que afecta a los grandes centros urbanos. La insalubridad y la densidad de ciertos grandes centros urbanos favorecen la difusión rápida de enfermedades infecciosas.

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